Alessio Lisci se abona a la épica ante el Oviedo y culmina una remontada de mérito en El Sadar
En la tarde del sábado 17 de enero, en el primer partido de la segunda vuelta, Osasuna recibía al Oviedo en El Sadar. Regresar a casa, con la afición, era una buena ocasión para despejar los fantasmas y volver a las buenas sensaciones. Con Moi Gómez supliendo al sancionado Jon Moncayola, Alessio Lisci puso en liza un once muy reconocible con defensa de cuatro, y manteniendo al recién renovado Jorge Herrando en el centro de la zaga. El partido empezó con muchos nervios, sobre todo por parte de los locales, pero aguantaron la presión hasta empezar a sentirse más cómodos sobre el terreno de juego y ganar más metros. Aunque los rojillos estaban dando buenas sensaciones, en un partido que se rompía a media que pasaban los minutos, fue el Oviedo el que golpeó primero.
Alessio Lisci, desde el banquillo, fue el guía perfecto para que Osasuna lograra una remontada épica en El Sadar ante el Oviedo
Osasuna es uno de los mejores equipos de LaLiga a balón parado, el Oviedo uno de los peores, pero el fútbol a veces es caprichoso, y precisamente los de Alessio Lisci encajaron el primer gol de la tarde en un córner en el 40'. Dos minutos después, los navarros reaccionaron rápido, y Ante Budimir anotó un gol que fue anulado por mano tras ser revisado por el VAR. Pero el croata no se iba a rendir y quería la igualada antes del paso por vestuarios. Y lo consiguió. Javi Galán puso un balón desde la banda izquierda, y el ariete, siempre en lugar adecuado, cabeceó para batir a Aarón Escandell y poner el 1-1 en el descuento del primer tiempo.
Conseguir el empate antes del paso por vestuarios dio confianza a un Osasuna que salió con más calma al terreno de juego, y con un Alessio Lisci que estuvo muy preciso en los ajustes para ganar más superioridad en campo contrario y sobre todo más seguridad cerca del área de Sergio Herrera. Los rojillos apretaban, presionaban, y en el 64', el técnico italiano quiso empezar a mostrar más armas en el apartado ofensivo, y retiró del terreno de juego a Moi Gómez para sacar a un Raúl García de Haro que llegara a los centros que los jugadores de banda estaban poniendo al área. Cuatro minutos después, Alberto Reina volvió a poner al Oviedo por delante con una volea ante la que no pudo hacer nada el guardameta de Miranda de Ebro (1-2).
Pero Osasuna no iba a dejar que la victoria se le escapara con el grandísimo ambiente que se estaba generando en El Sadar. Con la afición totalmente volcada, Alessio Lisci movió el banquillo con un triple cambio muy atrevido y ofensivo. El italiano iba con todo a por esos tres puntos. Iker Muñoz, Kike Barja y Enzo Boyomo saltaron al césped. Tan solo dos minutos después, los locales volvían a una de sus especialidades: el balón parado. Rubén García mandó un esférico espectacular, que cazó uno de los recién entrados al terreno de juego; el central camerunés la puso al punto de penalti para que Ante Budimir, con un remate extraordinario, volviera a poner la igualada. 2-2 en el 75', pero aún quedaban emociones fuertes. El VAR estuvo muy correcto entrando en una jugada en el área de Sergio Herrera donde se pedía una posible mano, y tras la revisión se decidió con muy buen criterio que no había nada. Y seguían quedando muchos minutos en un partido completamente roto.
Osasuna hace tan solo unos días perdía la eliminatoria de Copa del Rey ante la Real Sociedad en el descuento, después de ir ganando por dos goles. Un palo muy duro del que precisamente se iban a reponer de la misma forma, en el añadido de la segunda mitad. Corría el minuto 92 cuando otro de los cambios, Iker Muñoz, chutó desde la frontal del área, un balón repelido por David Costas, y el rebote le cayó a un Víctor Muñoz que disparó con el alma, con todas sus ganas, y con todo El Sadar empujando y deseando un 3-2 que suponía demasiado. Alessio Lisci corría por la banda y gritaba, los futbolistas festejaban, la afición estallaba, y aunque aún quedaban minutos, los navarros, con una expulsión a Alejandro Catena incluida, supieron aguantar un resultado que sabía a gloria. Por la forma de ganar, por volver a las buenas sensaciones, y por empezar con buen pie esta segunda vuelta de LaLiga.
Alessio Lisci, en la previa de este partido, se señalaba como el principal culpable de la derrota en Copa del Rey. Pero precisamente ante el Oviedo, ha sido el principal responsable de la victoria. Ha respondido a cada nueva variante que introducía Guillermo Almada, los ajustes eran en el momento preciso, y con unas instrucciones claras y efectivas. En los cambios ha sido muy valiente, con unas variantes muy ofensivas y cambiando la colocación de sus futbolistas sobre el terreno de juego cuando el partido lo pedía. Ha transmitido a sus jugadores la importancia de presionar, de estar atentos en la defensa, y de intentarlo de principio a fin. No se ha rendido en ningún momento, quería ese triunfo potenciando todas las virtudes del equipo, intentando controlar las transiciones y sacar rédito en un partido que no era nada fácil. El italiano ha logrado desde el banquillo una remontada de mérito, con garra, hambre y muy buenas soluciones. El trabajo nunca miente, y el técnico, cuando la situación se pone difícil, aún aumenta el esfuerzo y la autocrítica para ser mejor y hacer mejores a los suyos.


Comentarios
Publicar un comentario